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La actividad física, preventiva del Alzheimer y de la demencia

La actividad física, preventiva del Alzheimer y de la demencia

La demencia es un problema de salud mundial que va en aumento; según algunas estimaciones, más de 75 millones de personas tendrán demencia para el año 2030. Las personas con deterioro cognitivo leve (DCL) tienen un mayor riesgo de demencia. En un estudio publicado en el Journal of Post-Acute and Long-Term Care Medicine , los investigadores realizaron una revisión sistemática de ensayos controlados aleatorios, para evaluar:
• la relación entre la actividad física y la demencia en personas con DCL, así como
• el efecto de la actividad física sobre la salud funcional, la calidad de vida relacionada con la salud y los eventos adversos.

En total, los autores evaluaron 27 revisiones sistemáticas, que incluían a más de 28.000 participantes.

Se halló que la actividad física tuvo un impacto estadísticamente significativo en la cognición entre las personas con deterioro cognitivo leve, ejerciendo efectos beneficiosos sobre la atención, el funcionamiento ejecutivo y la memoria. La actividad física combinada (por ejemplo, una intervención que incluya tanto ejercicio aeróbico como de resistencia) y el mero ejercicio aeróbico mejoraron varios resultados cognitivos, pero no tuvieron ningún efecto sobre la discapacidad.

En las personas con la enfermedad de Alzheimer y otras formas de demencia, la actividad física combinada mejoró la cognición general, pero no afectó a otras medidas cognitivas como el lenguaje, la velocidad motora o la memoria. La actividad física pareció reducir el riesgo de caídas y el número de estas. El ejercicio realizado en el hogar mejoró la discapacidad, los síntomas depresivos y otros síntomas emocionales, psicológicos y conductuales que pueden acompañar a la demencia.

Esta revisión proporciona evidencia de que la actividad física mejora significativamente los resultados cognitivos y no cognitivos (como el riesgo de caídas y los síntomas depresivos) en personas con demencia y DCL. Sin embargo, la evidencia fue de calidad baja a moderada y los estudios analizados tenían un alto riesgo de sesgo, lo que indica la necesidad de realizar más investigaciones para confirmar estos hallazgos.