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Zuriñe Eciolaza

Zuriñe Eciolaza es una de las mejores representantes de kárate alavés y después de una larga trayectoria dedicada y volcada hacia este arte marcial de lejano oriente reconoce “disfrutar y pasármelo realmente bien cada vez que combato porque ahora disfruto con el kárate sin pensar tanto en la obligación de obtener los mejores resultados deportivos”.
Para llegar a este momento de disfrutar sobre el tatami, por el camino han tenido que quedar muchos sufrimientos y malos ratos.
Me decanté por este deporte después de haber probado en otros muchos como natación, gimnasia rítmica, atletismo y sobre todo por la recomendación paterna de orientarme hacia un deporte que pudiera valerme para la defensa personal. Desde los 10 años estoy vinculada con este deporte. Le dedico las horas que me quedan libres después del trabajo y para llegar a cómo estoy ahora la fortaleza mental es muy importante, porque siendo fuerte mentalmente se van superando los diferentes momentos. Ahora para mi el kárate, desde hace un año más o menos, ya no es una obligación de salir a combatir y tener que lograr una medalla, sino que con la experiencia que he acumulado en todos estos años disfruto en cada pelea y voy adquiriendo con cada una de ellas un poco más de sabiduría. Luego termino el combate o el torneo y me vuelvo a casa contenta independientemente de si he logrado o no una buena clasificación porque se que he dado lo mejor de mi.
Significa eso que ya has alcanzado tu mejor nivel como karateka, o aún te queda margen para la progresión y seguir mejorando los fundamentos.
Todavía tengo que mejorar y alcanzar mi mejor nivel. En el kárate la edad no es ningún problema, como puede suceder en gimnasia rítmica, al contrario cuanto más años tienes alcanzas un mejor nivel. Lo importante en un deporte como este es la experiencia que se gana en cada torneo y midiéndote a cuantas más rivales mejor. De todas ellas vas aprendiendo una cosa y aprendes mucho a base de participar en cuantas más competiciones mejor.
A nivel deportivo habrás logrado algún triunfo deportivo que recuerdes con más ilusión que otros.
Mi mejor recuerdo es el Campeonato de España, en la Copa del Rey en Palma de Mallorca en 1999 donde logré la primera posición. Era un torneo al que acudí con la intención de hacerlo lo mejor posible y donde el nivel de las participantes era muy alto. En ningún momento pensé que podía ganar, pero con el paso de los combates fui encontrándome cada vez mejor y terminé ganando la competición. Cuando llegas a un momento como esos es cuando realmente valoras y te das cuenta que todas las horas de entrenamiento tienen su utilidad.
El Kárate es una modalidad que proviene del lejano Oriente y allí se vivirá como en ningún otro sitio
He estado una vez en Japón y la verdad que no tiene nada que cómo se vive allí a diferencia de aquí. El Kárate en Japón tiene un tratamiento como si fuera el fútbol con un gran seguimiento de todos los medios y los deportistas son tratados como grandes estrellas, con sus guardaespaldas y todo. El único punto negro es que es una sociedad un poco machista todavía y no ven de muy buen grado que las chicas también podamos dedicarnos a este deporte. Pese a todo el kárate femenino tiene un seguimiento que ya pudiera también haber aquí. Tengo una anécdota de cuando estuve allí que nos dieron el dorsal para competir y nosotras nos los teníamos que coser al kimono con un pequeño costurero que nos entregaron, mientras que los chicos tenían a su disposición una máquina de coser.
El nivel del Kárate en Álava está marcado por las figuras de Ixone Elosegi y la tuya. ¿No echáis de menos una mayor competitividad?
Nosotras dos somos las que estamos por encima, pero se está haciendo un buen trabajo de cantera y hay gente por detrás nuestro dispuestas a tomarnos el relevo, pero también sucede lo mismo cuando acudes a un campeonato de Euskadi o torneos cercanos, donde ves siempre a las mismas rivales y nos conocemos las artimañas de cada una. Es cierto que exige cierta perseverancia y constancia estar dedicada a un deporte como este y en el que sabes que no vas a poder vivir de él. Llevo desde los 10 años practicando Kárate y del grupo de gente que empezamos apenas quedamos dos o tres personas. Eso quiere decir que hay que querer mucho un deporte como este y yo he seguido practicándolo durante todo este tiempo, aún sabiendo que es para mi una manera de pasar el tiempo y no una forma de vida.