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Silvia Fernandez

Silvia Fernández de Liger disfruta junto a sus compañeras, Amaia Solanas e Iber Redondo, del cuarto puesto obtenido en Orense en el Campeonato de España de Aeróbic Deportivo.
¿El cuarto puesto de Orense os dejó satisfechas como recompensa a todo el esfuerzo de los entrenamientos?
Siempre está bien y es agradable lograr buenas clasificaciones en las competiciones donde se toma parte, pero en nuestro caso esto del aeróbic es como un entretenimiento que tenemos al margen de nuestra actividad diaria y cuando comenzamos en esto no nos planteamos ninguna meta de conseguir buenos puestos o resultados destacados. Tenemos cada una nuestro trabajo y los sábados nos juntamos las tres para entrenar, desde hace dos años que empezamos en esto.
¿Todo lo preparais por vuestra cuenta sin contar con ninguna ayuda de preparadores
o expertos para la coreografía?
Todo el número sale de nuestra imaginación con nuestra preparación y sólo nos ayuda de vez en cuando Amaia Uriondo, el resto va por nuestra cuenta. Entre semana cada una se prepara las dificultades de la parte que la corresponde y cosas que no hacemos en grupo, mientras que cuando nos juntamos los sábados ya es para unificar todos los movimientos y alcanzar un alto grado de coordinación entre las tres.
De unos años a esta parte el Aeróbic se ha puesto de moda, tanto a nivel competitivo
como entre los aficionados normales
Si es cierto que se ha notado un incremento en los dos aspectos, tanto en gimnasio como en el deportivo. Algunas niñas se animan con mayor frecuencia, dentro de la categoría de promoción, sin llegar a hacer números muy complicados y esa es una buena cantera para fomentar la afición competitiva a este deporte. Luego esta el aeróbic de gimnasio entre los aficionados, que se ha convertido en una actividad más de mucha de la gente que acude a los gimnasios y eso también es bueno porque se nos conoce más a los practicantes de este deporte.
Sin embargo vuestra disciplina es el aeróbic deportivo, que es un tanto más especial que las otras dos
Nuestra modalidad se concentra en realizar el ejercicio en un tiempo de entre un minuto 45 y 50 segundos en el que se deben incluir una serie de dificultades obligatorias. Cada una de ellas tiene un valor, cada grupo elige las que quiere hacer y a partir de ahí se incluyen como parte del ejercicio y cada una de ellas ha de ser de una familia, cumplir con las reglas de la
coreografía y el valor final del ejercicio llega con la suma de la coreografía y las dificultades. Hay dificultades de fuerza estática, fuerza dinámica, salto, flexibilidad y hay que meter de todas las familias un total de doce modalidades diferentes. Cada una lleva su valor y si todo sale bien se le da el máximo valor y si nada sale se va restando. Además hay que conjuntarla también con el tema de la música para que todo vaya conjuntado y al mismo ritmo, y es uno de los aspectos que se valora también.
Contais también con la dificultad de lograr la coordinación entre Amaia, Iber y tú misma que también requerirá su ensayo previo
Nos entendemos bastante bien por fortuna y apenas supone una traba ese aspecto. Cada una hemos llegado de una disciplina diferente y nos hemos acoplado y adaptado sin problemas. Iber jugaba a balonmano, Amaia era atleta y yo venía de la rítmica y la danza.
Vuestra competición se reduce a poner en escena el trabajo de muchos meses, en poco más de minuto y medio
Así es, en tan poco espacio de tiempo se escenifica el trabajo de bastantes meses y eso se nota en las pulsaciones y alta intensidad que alcanzamos durante la competición. Es una disciplina que se llama aeróbic, pero no es nada aeróbico porque es una actividad de soltarlo todo en muy poco tiempo y eso se nota en el corazón, que se pone como una moto, en el umbral de la máxima frecuencia cardiaca que puede aguantar cada persona.