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Iker Romero

Iker Romero

Iker Romero acumula a sus 23 años una amplia trayectoria en la Liga Asobal de balonmano en la selección española. A pesar de su juventud el lateral zurdo ha militado en los conjuntos más importantes de la Liga, ha acumulado títulos en todos ellos y disfruta ahora de su primer año en el Barcelona. Con sólo 23 años has dejado de ser una promesa y eres ya toda una realidad del balonmano español Ni soy promesa ni soy realidad. Creo que soy un jugador que intenta abrirse paso ahora mismo en el F.C. Barcelona, después de siete temporadas en las que también he pertenecido a otros equipos. A mi edad considero que todavía me queda un mundo por aprender y por jugar en este deporte, y si que debo reconocer que para mi edad las cosas me están saliendo bien, y todavía me debo esforzar y trabajar más para que todo vaya a mejor.
Desde muy joven se pusieron muchas esperanzas en tu juego por el potencial y calidad que se intuía en tus cualidades.¿Te ha costado asimilar todos esos elogios y sobrellevar esa carga?
La gente que se crea que es un buen jugador, seguro que le tiene que costar muchísimo. A mi me pueden haber colgado un buen número de etiquetas de buen jugador, promesa etc, pero yo no hago caso ni a lo bueno ni a lo malo. Voy a lo mío y trabajo día a día para ser cada día mejor, y es agradable que te consideren como uno de los grandes de la especialidad, pero la verdad que es algo que no me creo ni tengo en cuenta en el desarrollo diario de mi actividad. La mejor etiqueta es el trabajo diario y esfuerzo en cada entrenamiento para ser cada temporada más competitivo.
Desde tus comienzos todas las etiquetas y comparaciones se centraban en Iñaki Urdangarin e intentar hacerse un sitio propio con esa sombra habrá sido difícil.
Los que me comparaban con Iñaki Urdangarin no debían tener muchos conocimientos
de este deporte, porque él es un jugador que lo ha ganado todo. Internacional muchas veces, olímpico y con medalla, tiene cinco o seis Copas de Europa y lo ha sido todo en el balonmano. Iker Romero por ahora no ha sido casi nada y no tengo ni una décima parte del
palmarés que el logró en su carrera. Que en un futuro pueda llegar a ser como él, de acuerdo y me encantaría, pero ese tipo de comparaciones es como comparar a Zinedine Zidane con un crío de 11 años que da patadas en cualquier campo, con todos los respetos.
Qué queda en Iker Romero de los primeros pasos en el balonmano como estudiante de Corazonistas.
Todo lo que tengo es bueno y siempre que tengo permiso del club vengo a Vitoria- Gasteiz y estoy con compañeros de aquella época, y la verdad que todos los recuerdos son positivos, de jugar en la escuela, pasármelo bien, estar juntos y es algo que no se olvida tan fácil.
¿Cómo te surgió la oportunidad de poder abandonar Vitoria-Gasteiz para fichar por el balonmano Valladolid?
Cuando estaba en el equipo de Corazonistas un día vinieron a jugar un amistoso Pórtland y Valladolid y al técnico del Valladolid le gustó cómo jugaba y me movía a la edad de 16 años, a pesar de estar sin desarrollar ni terminar de formar. Apesar de eso le gustó y me hizo una oferta para ir allí tres años. No lo dudé ni un momento y a raíz de esa experiencia
comenzó toda la andadura en la Liga Asobal.
A pesar de tu juventud ya te has convertido en un deportista de referencia y está en marcha la escuela de balonmano Iker Romero.
Creo que es algo muy bueno para la ciudad y es una prueba de que no me olvido de Vitoria-Gasteiz y mi interés por potenciar y popularizar este deporte. Es cierto que desde hace unos años esta especialidad había decaído mucho, pero con el trabajo fundamental de las personas que llevan la escuela, y el apoyo de entidades y empresas se está consolidando esta escuela con más de 300 chavales, que tienen una alternativa al fútbol, y baloncesto
para conocer un deporte diferente y probar con el balonmano.
Tu trayectoria en siete años ha pasado por Valladolid, León, Ademar Ciudad Real y por fin llegas a un grande como el Barcelona. ¿Has alcanzado ya tu gran meta con este fichaje?
Considero y creo que he tenido la suerte de haber jugado en los cuatro equipos más grandes la Liga Asobal. La llegada a un equipo de la talla del Barcelona es un paso adelante, pero ahora me gustaría asentarme y quedarme durante muchas temporadas para seguir consolidándome y madurando como jugador. Es todo una fase de crecimiento y trabajo diario para permanecer en lo más alto, porque si llegar arriba ya es complicado y difícil mantenerse un año tras otro es todavía mucho más exigente y requiere de más trabajo.