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José Manuel Ríos

José Manuel Ríos

Aurkeztutako kereilari esker, agian partida-iruzurrak jazartzeko bide berri bat ireki ahal izango da. Hori garrantzitsua izango da, jokaera-mota horiek geldiarazteko ez ezik, kirolaren garbitasuna oinarritzeko ere. Gure seme-alabek, horrela, sentimenduz eta emozioz beteriko mundu horretan, hazteko eremu bat izango dute, kirol praktikak dakartzan balio pertsonal horiek engainuaren erruz urratu gabe.

El fraude en el deporte ha vuelto al candelero con casos como la admisión a trámite por un juzgado de Valencia de una querella criminal por el posible amaño del partido entre el Levante y el Real Zaragoza en la temporada 2010/11; o la declaración del ex gerente de Osasuna, Ángel Vizcay, en la que indicaba haber tenido una reunión con dos jugadores del Real Betis Balompié, Antonio Amaya y Jordi Figueras, además de señalar también como presuntos corruptos de la trama a los futbolistas Puñal, de Osasuna y Sergio García, del Español. A estos casos hay que sumar otros en el plano internacional como el del ‘Silbato dorado’, en Portugal; ‘Hoyzer’, en Alemania o la ‘Calciopoli’, en Italia. Estas prácticas tienen lugar en el deporte en general, y particularmente en el fútbol, desde tiempos pretéritos; sin embargo, no ha sido hasta ahora cuando tanto las instituciones como los sujetos del deporte y, sobre todo, el legislador han tomado conciencia de ello.

Fuera del deporte rey también encontramos otros casos de gran calado que han incidido en este problema en la comunidad deportiva internacional. Así, pueden citarse diversos ejemplos: el acaecido en Francia con la supuesta compra del partido de balonmano entre el Montpellier y el Cesson-Savigne, donde se imputó a los hermanos Karabatic, junto a otros grandes jugadores galos, un delito de estafa por el presunto amaño del encuentro con el objeto de sacar beneficios económicos a través de las apuestas. En esta misma línea, se encuentra el supuesto del tenis en el que se observaron ilegalidades de la mano del tenista argentino Carlos Berlocq en un partido de primera ronda del mítico torneo de Wimbledon de 2006 contra el inglés Richard Bloomfield o problemas de la misma índole en los tenistas Daniel Koellerer, ya suspendido vitaliciamente, o el ruso DavydenKo que también tuvo problemas de amaños.

Ante la impunidad de este tipo de conductas, el legislador penal tomó cartas en el asunto creando, con ánimo preventivo general, en la reforma 5/2010, el delito de corrupción en el deporte del art. 286 bis. 4 que extiende el tipo de corrupción entre particulares al círculo de sujetos activos: directivo, administrador, empleado o colaborador de una entidad deportiva, deportistas, árbitros o jueces. Debe puntualizarse lo expresado por la exposición de motivos de dicha ley, según la cual, lo que se pretende al incluir estas conductas ilícitas en el código punitivo es castigar todos aquellos sobornos llevados a cabo tanto por los miembros y colaboradores de entidades deportivas como por los deportistas, árbitros y jueces, aunque no se hace referencia a la posibilidad de que la compraventa la hagan los particulares por lo que se ha criticado la posible impunidad de estos sujetos. La reforma del Código Penal de 2015, que entrará en vigor el 1 de julio, establece específicamente la finalidad de que el amaño incida en el juego o apuestas deportivas como circunstancia para eludir su gran incidencia en la corrupción deportiva.

Por todo ello, y en virtud de la querella presentada, puede que se abra un nuevo camino para la persecución de dicho delito que no solo será importante para detener este tipo de conductas, sino también para fundamentar la pureza del deporte y para que, sin duda, nuestros hijos tengan en ese mundo, lleno de sentimientos y emociones, un espacio para poder crecer y desarrollarse sin que el engaño pueda quebrar esos valores personales que ofrece la práctica deportiva.

José Manuel Ríos
Universidad de Cádiz