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Luis Mari Zulaika

Luis Mari Zulaika
6 razones -psicológicas- para hacer deporte

Ya nos viene encima de nuevo el otoño, y junto con las quinielas y la vuelta al cole de los peques, todos chirriamos para ir entrando poco a poco en la rutina del horario de invierno. Seguro que este año también estamos cargados de ánimos y buenas intenciones. Seguro que los deportes y la actividad física tienen su hueco en ese hipotético listado. Los psicólogos suelen decir que el primer requisito de cara a la motivación es conocer la importancia y los beneficios que me va a aportar esa actividad. Mucho se ha hablado y escrito de los beneficios físicos de la actividad física sobre el organismo. Sin embargo, desde una visión moderna de la salud debemos tener presente que ésta también abarca los ámbitos psicológicos y sociales de la persona. Precisamente el ritmo de vida tan acelerado del ciudadano actual provoca muchos desequilibrios y problemas en su vertiente psíquica. Preocupaciones que podemos superarlas gracias a unos hábitos físico deportivos adecuados. Conocer los beneficios que nos aporta servirá para motivarnos a iniciarnos y mantener ese comportamiento de práctica de actividad física. Está asumido que la actividad física sirve para hacer frente al estrés y la ansiedad, ya que disminuye los niveles de la tensión muscular, el nivel de activación, la presión arterial y la frecuencia cardiaca. Además de las influencias fisiológicas directas, debemos tener en cuenta la hipótesis de la distracción: desconectar de los problemas cotidianos, encontrar un tiempo muerto, cambiar o romper con las actividades habituales. Así mismo, se reconoce la eficacia de la actividad física en relación a los estados de depresión, otro problema cada vez más extendido de nuestro tiempo. Al realizar ejercicio físico, el cerebro y la hipófisis segregan más endorfinas -que al fin y al cabo son analgésicos producidos por el propio organismo, similares a la anfetamina, con propiedades antidepresivas. Esta mayor presencia en la circulación origina una sensación de euforia, bienestar, gozo, placer, elevando el estado de ánimo. Además, al mejorar la condición física, aumenta el riego sanguíneo y de oxígeno lo que influye en el sistema nervioso central. Gracias a la actividad física mejorarás tu autoestima, por diversas vías: mejora tu condición física; consigues objetivos establecidos previamente; consigues sensación de control y dominio ante actividades novedosas y habilidades deportivas; mejoras tu imagen corporal; aumentan tus relaciones y reconocimiento –cómo nos valoran- sociales; puedes sentirte protagonista ante los demás e identificarte con personas exitosas. La actividad física regular mejora el estado de ánimo y humor de la persona, tal y como lo demuestran diversos estudiados realizados. A tal fin, se aconsejan ejercicios aeróbicos, esto es, los de resistencia o realizados a ritmo lento y baja intensidad –correr, nadar o bailar. Se consideran suficientes 3 o 4 sesiones por semana. Estos beneficios emocionales se consiguen en ambos géneros y a todas las edades. Valoraremos nuestro nivel de calidad de vida en la medida en que consideremos cubiertas nuestras necesidades psico-fisiológicas. El deporte nos ayuda a satisfacer algunas de ellas: salud, ocio, libertad, autovaloración, poseer alguna característica especial, excelencia, amistades, reconocimiento social, fama, prestigio... Resulta imprescindible un estilo de vida saludable. No debemos pasar por alto la influencia del refuerzo social, ya que la actividad deportiva tiene una enorme importancia social y está bien valorada. Condiciona cómo nos valorarán los demás y qué actitud tendrán hacia nosotros. El bienestar psicológico –well being o calidad de vida subjetiva- indica el grado de satisfacción o nivel de felicidad que poseemos respecto a nuestra vida. Gracias a la actividad física se mejora esa percepción, alcanzado una visión más positiva respecto a la vida y el mundo.
Recuerda: la actividad físico deportiva supone un modo natural, original, accesible, económico, eficaz, sano y alternativo para alcanzar: la felicidad, la satisfacción personal, bienestar pleno y calidad de vida. ¿A qué estás esperando?