Estadio online | ES | EUS
Menu

Francisco Ruiz y Dra. Mª Elena García

Francisco Ruiz y Dra. Mª Elena García
Familias deportistas, hijas e hijos deportistas

Los niños que participan en actividades físicas y deportivas reflejan el interés que sus padres tienen por la práctica físico-deportiva. Si los padres son practicantes activos, pueden servir de modelo a sus hijos. Este papel de modelo fue puesto de relieve por Woolger y Power (1993). En un estudio longitudinal entre 9 y 12 años, Yang, Laakso y Telama (1996) confirmaron la relación positiva que existía entre la actividad física del padre y la participación deportiva de los niños. Por otra parte, la actividad de la madre influye sobre la práctica deportiva de la hija, mientras que la práctica del padre ejerce sus efectos sobre los dos sexos. Existen distintos medios por los cuales los padres influyen positivamente sobre la participación de sus niños. El apoyo que les proporcionan, particularmente facilitando los desplazamientos, su aportación económica, la organización de juegos activos, los refuerzos y estímulos positivos y, sobre todo, su ejemplo como agentes activos, que desempeña un papel preponderante.

Conviene destacar varios aspectos:
- El modelo proporcionado por el padre puede incitar a la práctica de actividades físico-deportivas, más que el de la madre.
- La relación con la práctica físico-deportiva de los iguales resulta bastante fuerte, igual que la del padre, sobre todo durante la adolescencia.
- El apoyo proporcionado por la familia se manifiesta tanto directa como indirectamente. La forma directa predomina en los más jóvenes.

¿Cómo puedes fomentar el interés de tu hija o hijo por el deporte? Lo más importante que puedes hacer para interesar a tu hijo por el deporte es participar activamente tu mismo. Los niños lo toman como ejemplo, sobre todo en los padres que destacan el placer y la excitación del deporte. No le fuerces a practicar si no quiere; él o ella no necesitan hacer deporte para estar a la altura de tus ambiciones. Deben hacer deporte para su propia diversión, anímales a que lo hagan para sí mismos.

¿Cómo hacerlo? Fomenta su participación en modalidades diversas que le permitan lograr amplias experiencias que sean positivas. Destaca la diversión, anima la competición mediante la apreciación social positiva, pero evita la presión para el rendimiento. Ayúdale y anímale todo lo que puedas, permitiendo que haga ejercicio a su propio nivel. Muestra interés por su práctica deportiva, preguntándole si se ha divertido, si se ha encontrado a gusto, escuchándole atentamente, apoyándole, aconsejándole cuando te lo pida. El halago sincero es indispensable, las palabras son tanto más efectivas cuando se refieren a una mejora notable sobre un punto débil, por ello, no destaques lo que salió mal, sino lo que hizo bien. Ayúdale a encontrar placer en el deporte y a que vea lo bueno de las diferentes situaciones, eso le permitirá apreciar lo bueno de si mismo y de los adversarios. Enseña a tu hija o hijo que el esfuerzo y la dedicación como equipo son tan importantes como la victoria, de manera que acepte el resultado de cada partido sin decepciones innecesarias. Los niños aprenden mejor a través de la imitación. Aplaude calurosamente una buena jugada, tanto de su equipo como del contrario, mostrándote amistoso con todos. Convierte el fracaso en victoria enseñando a tu hija o hijo a trabajar para mejorar su técnica y a adoptar una actitud deportiva positiva. Nunca le desprecies o grites por los errores que ha cometido o por perder un partido. Ayúdale a que establezca para si mismo unos objetivos realistas y a alcanzarlos; a ganar confianza y seguridad, determinando sus propios niveles de actuación. Nunca cuestiones la decisión y objetividad del árbitro. Reconoce el valor y la importancia del entrenador. Asegúrate de que tu hija o hijo no utiliza la violencia verbal o física ni en el terreno de juego ni fuera de él.

Dr. Francisco Ruiz y Dra. Mª Elena García
Profesores titulares de la Facultad de Ciencias del Deporte. U. Murcia