Estadio online | ES | EUS
Menu

David J.Moscoso

David J.Moscoso
Disfrutar del deporte respetando el medio natural

En los últimos años nos hemos acostumbrado a una estampa atípica hasta hace poco: cualquiera de nosotros que decida en domingo acercarse al monte es muy fácil que se encuentre a alguien paseando por los viejos senderos de pastores y campesinos, recorriendo las pistas forestales en bicicleta de montaña, escalando las afiladas peñas que apuntan hacia el cielo, o bien sobrevolando en ultraligero los horizontes verdes de nuestra naturaleza. Es cierto que deportes como el montañismo o la vela tienen una larga tradición, pero en ningún caso lo practicaban antaño tantas personas como hoy. Al igual que ocurre con éstos, sucede con otros deportes de menor tradición que también han experimentado una importante difusión en los últimos años; caso del mountain bike, el parapente, el barranquismo, etc. Si a este hecho le sumamos el creciente interés de la población por el disfrute de otras muchas prácticas recreativas y de ocio en los espacios naturales, como el turismo rural y el turismo cinegético, comprendemos el abrumador dato de un informe elaborado por el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio (El Turismo de Naturaleza en España y su Plan de Impulso, 2004) que estimaba que más de 30 millones de personas visitan anualmente en España los espacios naturales protegidos para practicar alguna de sus aficiones preferidas. Debido a ese creciente número de visitantes en estos espacios, se han venido produciendo en los últimos años algunos impactos considerables sobre el medio natural, que han dado lugar a un serio debate sobre la regulación de los deportes de naturaleza. Algunas federaciones deportivas, entre las que la FEDME ha sido pionera, han tomado la iniciativa de crear grupos de expertos para abordar con criterios científicos cuestiones como la capacidad de carga para la práctica del montañismo en los espacios naturales, la auto-regulación estacional de la escalada en las zonas de nidificación, el empleo racional del magnesio, e incluso ha habido una propuesta para que, como ocurre en otros deportes (por ejemplo, la caza y la pesca), los que visiten estos espacios para la práctica del montañismo tengan que realizar algún tipo de actividad formativa, entre cuyos contenidos se instruiría algunas nociones básicas en educación ambiental. Reflejo de estas inquietudes expresadas por algunas federaciones deportivas y asociaciones ecologistas es la aprobación del artículo 10 (“Deporte y Desarrollo Sostenible”) de la Carta Europea del Deporte (1992): “Garantizar y mejorar el bienestar físico, social y mental de la gente de una generación a la siguiente requiere que las actividades deportivas, incluyendo zonas urbanas, rurales y marítimas, se adapten a los recursos limitados del planeta y se lleven a cabo conforme a los principios de desarrollo sostenido y administración del medio ambiente. Éstos incluyen: Tener en cuenta los valores de la naturaleza y del medio ambiente en la planificación y construcción de instalaciones deportivas; Apoyo y estímulo a las organizaciones deportivas en sus esfuerzos por conservar la naturaleza y el medio ambiente; Aumento de los conocimientos y de la concienciación de la gente sobre las relaciones entre el deporte y el desarrollo sostenido y su comprensión de la naturaleza”.
Esto significa adoptar una serie de hábitos, durante la práctica deportiva, que contribuyan a mantenerlo en su estado más puro, a saber: utilizar el mínimo número de medios mecánicos para desplazarnos por estos espacios, emplear los caminos existentes durante nuestros paseos por el monte, para evitar la descompactación de la cubierta vegetal; respetar las indicaciones de las zonas sujetas a protección ambiental y las de los agricultores y pastores de los lugares donde realizamos deporte; evitar los vuelos en parapente en áreas frecuentes de grandes aves como buitres, águilas y quebrantahuesos; respetar las delimitaciones establecidas por las autoridades de costa para la práctica de los deportes náuticos; racionalizar el uso del magnesio en la práctica de la escalada y respetarlas épocas de nidificación; recoger la basura que producimos cuando realizamos nuestras actividades deportivas; etc.