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Marta Molina

Marta Molina
La homofobia en el deporte

El deporte forma parte de la vida de muchas personas, ya sea como espacio de relación social o, en el campo profesional, con algunos deportis- tas como líderes mediáticos. Además, se calcula que entorno al 4% de la población mundial tiene algún tipo de relación con él y los países hacen todo lo posible para convertir a sus deportistas en campeones nacionales y aprovechan grandes even- tos deportivos para desarrollar estrate- gias políticas. Esta importante dimensión social se ve acrecentada por el tratamien- to mediático, equiparable al que reciben las noticias políticas y sociales.

Socialización, integración, educación y transmisión de valores son aspectos que van unidos al deporte. Pero, por desgra- cia, también conviven manifestaciones discriminatorias que tienen por objetivo debilitar al adversario, y que suponen formas más o menos sutiles de rechazo y exclusión. La homofobia es una de ellas, señalando a gays y lesbianas como personas inferiores o anormales. Y no entramos en la doble discriminación que sufrimos las mujeres lesbianas. En com- paración con otras formas de discrimina- ción, la homofobia es una opresión que se sufre desde la soledad y el aislamiento, a menudo también desde la propia fami- lia. En su forma más explícita, incluye dife- rentes formas de violencia física o verbal, y en la más sutil, el rechazo silencioso.

Lo más común es la homofobia difusa en forma de bromas y prejuicios, comentarios descorteses, pintadas, etc. A menudo diluidas en el humor, estas expresiones pueden parecer banales y sin importancia, sin embargo, son portadoras de mensajes que hieren y humillan a los gays y lesbianas que las escuchan pero también a la sociedad de la que proceden.

A menudo no se dirige a ningún individuo en particular, sino a la homosexualidad en general, y está presente especialmente en los ambientes predominantemente masculinos en los que se valoriza la virilidad. Sólo hace falta consultar las hemerotecas para recordar comentarios homófobos de Jesús Gil, Otto Baric, Rio Ferdinand, Luciano Sánchez ’Vava’, Lotina, Maradona, José Mallqui, entre otros. Todas ellas personas des- tacadas del mundo del deporte que no se han retraído públicamente de sus opiniones desconsideradas y homófobas.

Otra característica de la homofobia es su invisibilidad. No es casual que ningún de- portista de élite en activo se declare pú- blicamente homosexual. Entre los y las deportistas profesionales que han salido del armario encontramos a Martina Navratilova, tenista numero 1 mundial, que perdió patrocinadores y soporte público y acabó retirándose. Mark Tewksbury, nadador canadiense, salió del armario una vez retirado y perdió un contrato millonario por ser “demasiado abierta- mente gay” o Justin Fashanu, futbolista inglés, que acabó suicidándose por el
Foto: Marcos Ruiz/Diario de Noticias de Álava
acoso mediático al que fue sometido. Desde 2008 el 19 de febrero, día de su muerte, ha sido declarado Día mundial del futbol sin homofobia.

Que la homosexualidad del deportista sea vista como algo natural y sin mayor importancia necesita de diferentes acto- res. Por un lado, los propios deportistas tienen una tarea difícil al ser ejemplo y víctimas a la vez. Por otro, la homofobia social, que goza de total impunidad, provoca gritos homófobos entre las aficiones que, a su vez, someten a presión a los y las deportistas.

Es imprescindible que clubes y organizadores de campeonatos, así como los gobiernos en tanto que transmisores de valores, incorporen la lucha contra la homofobia en el deporte en el primer lugar de sus agendas políticas. La UEFA y el COI han dado pequeños pasos y han elaborado un plan contra el racismo y la homofobia, pero es necesaria una apuesta clara y decidida para que estas actuaciones sean conocidas y llevadas a la práctica.

Erradicar la homofobia en el deporte es un asunto que nos atañe a todas las personas.

Marta Molina, Generalitat de Catalunya