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Eider Ruiz de Azúa

Eider Ruiz de Azúa

Estudiante de segundo de Bachiller, Eider Rz. Azua se encuentra inmersa en la preparación de las pruebas de acceso a la universidad. Sin embargo, no se olvida de los entrenamientos para llegar en buena forma a disputar el campeonato nacional de halterofilia que tendrá lugar en julio en Galicia, y en el que quiere de- jar el pabellón vasco a un buen nivel.


La halterofilia es un deporte minoritario alejado de las aficiones más típicas. ¿Qué es lo que lleva a una joven a iniciarse en esta práctica?
Es verdad que se trata de un de- porte poco conocido, pero una vez que lo pruebas engancha. En mi caso, además, la trayectoria de mi familia fue una razón decisiva. Mi padre de joven competía, y tras dejar la competición se preparó como entrenador y sigue muy unido a este deporte, sobre todo a través de mi hermana y de mí.

¿Podemos decir que ellos son los principales responsables de tu afición?
Sí. Mi hermana Igone comenzó a practicarlo mucho antes que yo. Entonces a mí este mundo no me llamaba la atención en absoluto. De pequeña me decantaba por las danzas vascas y el baile, pero a fuerza de acompañarla a las competiciones y verle disfrutar junto a mi padre, que ahora es también mi entrenador, me dio por probar y hasta ahora. Mi padre es, además, un gran apoyo en el día a día porque contar con sus consejos y su confianza es fundamental, sobre todo durante las competiciones.


Estás finalizando segundo de Bachiller y comenzarás la universidad el próximo curso. ¿Cómo puedes compaginar los estudios con el tiempo que requiere la competición?
Bueno, el deporte favorece enormemente la capacidad de organización en quien lo practica, y esto me ha hecho aprender a conciliar ambas actividades. En alguna ocasión he tenido que adelantar o retrasar los exámenes porque me coincidían con días de competición, pero son contratiempos menores.

Desde tu experiencia, ¿qué es lo más importante que te ha aportado la halterofilia?
Indiscutiblemente, capacidad de autosuperación. La sensación que genera el trabajo bien hecho compensa el esfuerzo que requiere.

Hablemos de los numerosos logros conseguidos hasta ahora. Doblemente campeona de Euskadi sub’17, una de ellas con sólo 15 años, medalla de plata en el Campeonato de España sub’17, tercera en el absoluto nacional...
Sí, la verdad es que ya son unos cuantos.

Y clasificada, además, para el mundial.
Fue algo inesperado. Estando aquí en Vitoria-Gasteiz tras un campeonato de España junior mi padre me comentó un día que había sido seleccionada para pasar
una semana con la selección española en Madrid. Me hizo mucha ilusión. Sólo el hecho de pasar una semana entrenando junto a compañeras de mucho nivel ya era todo un premio. A mitad de la semana el seleccionador hizo pública la lista de nombres que viajarían a Tailandia y mi sorpresa fue que yo estaba entre ellas. Por las marcas que había logrado hasta entonces sabía que había posibilidades, pero estaba convencida de que pasaría la semana y volvería a Vitoria-Gasteiz. Llamé corriendo a mi familia, a mis amigos...

Y ese viaje de vuelta a casa se transformó en un billete de avión a Tailandia.
Sí, era la primera vez que iba tan lejos, además con un gran grupo de personas. Es una experiencia que nunca olvidaré.

En cuanto a este deporte en Álava, ¿cuál es, a tu juicio, el nivel deportivo de los halteras en el territorio?
Hasta ahora ha habido algunos nombres destacados. En mi equipo, el Indarra Caja Vital Kutxa, por ejemplo, hay dos compañeros que han llegado a participar en unos juegos olímpicos. A pesar de ser un deporte minoritario creo que aquí ha gozado de cierto nivel, e incluso entre las chicas. Aunque haya habido unos años en los que la participación femenina ha pasado casi desapercibida en estos momentos parece que se están animando cada vez más compañeras.

En este sentido, cuando sales fuera a competir ¿notas más participación femenina que aquí?
Desde luego. Sobre todo hay algunas regiones concretas en las que este deporte tiene mucha afición entre las chicas. En Canarias o en Galicia, por ejemplo, en estos momentos hay muchas y muy buenas competidoras.

Junto a tu hermana Igone, Maider Unda, Estitxu Salinas o Eli Pinedo, entre otras, integráis una exitosa promoción de deportistas alavesas que se han abierto camino en mundos minoritarios como la lucha, el alpinismo, el balonmano o, en vuestro caso, la halterofilia. ¿Crees que gracias a vuestros logros estos deportes están teniendo poco a poco más reconocimiento?
Aunque son pequeños pasos con el tiempo se va consiguiendo un mayor apoyo y, sobre todo, lo que es más importante para estas disciplinas: una mayor difusión mediática y social. Estos deportes son noticia en muy contadas ocasiones y, sin ninguna duda, el conocimiento es realmente imprescindible para fomentar la práctica entre la gente. Por poner un ejemplo, el hecho de que los gimnasios en los que entrenamos habitualmente los halteras estén abiertos a la práctica de otros deportes ha supuesto que otros jóvenes se interesen por la halterofilia y comiencen a practicarla.

¿Qué cualidades son necesarias para practicar esta especialidad?
Este es un deporte muy completo en cuanto a actividad física. Quizá la sensación general nos lleve a pensar que es necesario desarrollar la fuerza por encima de todo, y no es así. Una gran flexibilidad o rapidez son indispensables. De todos modos, como en cualquier actividad lo más importante son la ilusión y las ganas.


En el Estadio pasas mucho tiempo porque entrenas cuatro días por semana en su gimnasio pero, ¿en qué otros rincones de sus instalaciones se te puede ver?
Durante el curso paso muchas horas en el aula de estudio. Tener un espacio en el que desarrollar las tareas que exige el Bachiller al lado del lugar de entrenamiento me permite aprovechar el tiempo al máximo. En verano cambio el aula por la piscina.