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Melchor Gutiérrez

Los valores del deporte en las clases de educación física

El deporte puede proporcionar un grandísimo conjunto de cualidades positivas, unas sociales: lealtad, cooperación, deportividad, convivencia, respeto, amistad, compañerismo, trabajo en equipo,...; y otras más personales: responsabilidad, perseverancia, disciplina, fuerza de voluntad, espíritu de sacrificio, habilidad, creatividad, salud, diversión,... entre otras muchas. Sin embargo, cada vez son más frecuentes las prácticas deportivas que se olvidan de esos valores y buenas cualidades, resaltando la vanidad personal, deseo codicioso de victoria, intolerancia, odio a los rivales, así como otros aspectos que todos conocemos. Después de numerosos análisis, sociólogos, psicólogos y educadores están de acuerdo en que el deporte no es bueno ni malo en sí mismo, sino que todo depende de cómo se practique. Sabemos que los niños y jóvenes se fijan en sus ídolos e imitan sus acciones, tanto las buenas como las malas. Esto hace que el deporte profesional, en muchos casos, traslade al deporte infantil y juvenil, al deporte escolar, la mayoría de sus vicios y defectos, resaltando las ventajas económicas y el vencer a toda costa como fines principales. Ante tal situación, la educación física, por su proximidad con el deporte escolar, puede asumir la importante misión de promocionar los valores que el deporte, tanto infantil como adulto, debe desarrollar. La educación física, a través de sus ejercicios, juegos y deportes tiene un tremendo potencial, tanto para el desarrollo físico como la personalidad de los alumnos. Las prácticas de educación física pueden crear situaciones que faciliten el desarrollo simultáneo del cuerpo, la mente, la autoestima, el sentido ético, numerosas relaciones interpersonales, autonomía y responsabilidad en una atmósfera de disfrute y confianza Pero hay que reconocer que esto supone una difícil tarea. Muchos profesores de educación física se sienten agobiados por las excesivas responsabilidades que se les encomiendan, manifestando que cuanto ellos hacen en el gimnasio es tirado por tierra en el momento en que a los niños se les exige un rendimiento, a semejanza de lo que ocurre con los jugadores y entrenadores en los deportes profesionales. Por ello, desde aquí animo a esos profesores a que sigan enseñando los valores que deben formar parte del deporte. Ellos saben muy bien que en sus clases de educación física, sus alumnos pueden aprender a dialogar, discutir, razonar, competir y solucionar problemas; pueden aprender a ganar y a perder, a reconocer las buenas cualidades del contrario, a esforzarse para ser cada día mejores en su especialidad, a disfrutar del triunfo sin menospreciar a los que no han ganado, a considerar el deporte como un juego, el cual pierde todo su significado si no va acompañado de diversión.
Coincidiendo con el Tour de Francia, declaraba Induráin: “cuando disfruté realmente con el ciclismo fue de chaval, cuando cogía la bicicleta por diversión, luego vinieron los triunfos y las presiones comerciales y ya no era lo mismo, el disfrute fue desapareciendo”. Aunque sé que algunos profesores piensan que la práctica deportiva
no debe formar parte de la educación escolar, considero que la educación física es un terreno privilegiado para potenciar las buenas cualidades del deporte. Y precisamente ahora que comienzan las competiciones escolares, es el momento ideal para transmitir
a todos esos jóvenes deportistas la verdadera esencia del juego, haciéndoles comprender a diferencia con ese otro deporte, el "deporte negocio". Pero todo esto resultará materialmente imposible si los profesores de educación física no se ven apoyados por los demás agentes implicados: políticos, centros escolares, profesores, organizaciones deportivas, padres y alumnos, puesto que de todos ellos depende la buena marcha de la Educación Física y del Deporte Escolar. Seguro que a todo padre le gustaría tener un hijo campeón, pero también supongo que todo padre desearía que primero fuese una gran persona, y lo uno no tiene por qué estar reñido con lo otro.