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Jaume Cruz

El papel de la familia en la educación deportiva de los jóvenes en edad escolar

En la sociedad actual, la práctica del deporte por parte de los jóvenes no siempre recibe la atención que merece. Las tareas escolares y, sobre todo, las facilidades que los niños y niñas tienen en sus casas para ocupar el tiempo de ocio (diferentes cadenas de televisión, videojuegos, Internet…) no dejan demasiado tiempo libre para la práctica de actividades deportivas. Ante esta realidad, padres y madres deben asumir diferentes funciones para que sus hijos practiquen algún deporte que favorezca su desarrollo físico y su salud. Las principales funciones de las familias en la educación deportiva de los jóvenes son:
1. Favorecer la participación deportiva de los hijos e hijas. Los padres pueden favorecer la participación deportiva de sus hijos, informándolos sobre las diferentes posibilidades de practicar deporte (en un club, en la escuela como actividad extraescolar, en un patronato municipal de deportes…), animándolos a practicar algún deporte, sin presionarlos para que elijan el que prefiere la familia y, especialmente, mostrando la familia un estilo de vida activo, durante su tiempo libre.
2. Ayudar en la elección del deporte para asegurarse de que los hijos realizan una práctica educativa de calidad. Las familias han de comprobar que los equipos en los que juegan sus hijos están en manos de técnicos pedagógicamente cualificados y que todos los niños y niñas tienen la oportunidad de participar en las competiciones deportivas. En los programas deportivos para jóvenes en edad escolar se ha de poner más énfasis en la diversión y en el esfuerzo por hacerlo lo mejor posible que en los resultados.
3. Mostrar un grado de interés e implicación adecuado en las actividades deportivas de los hijos. Es importante que los jóvenes puedan hablar de sus experiencias deportivas -positivas y negativascon los padres, ya que esto constituye una muestra de interés. Sin embargo, también es importante que los padres no presionen a sus hijos preguntando continuamente por el resultado conseguido.
4. Promover la deportividad, actuando como un modelo de autocontrol. Los padres hemos de pensar que los hijos imitan nuestro comportamiento. Por lo tanto, si perdemos el control gritando a los árbitros o a los jugadores del equipo contrario es más difícil que nuestros hijos aprendan el respeto al reglamento y a los adversarios.
5. Colaborar en las tareas logísticas de la escuela o del club. Finalmente, los padres, además de asistir a las competiciones deportivas en las que participan nuestros hijos, podemos ayudar en diferentes tareas del club –desplazamiento de los jugadores, organización de actividades sociales…. Pero, sobretodo, los padres hemos de dar siempre una imagen positiva del club o escuela que representamos. Tener en cuenta estas funciones y cómo hacerlo le será de mucha ayuda a nuestros niños y niñas en su iniciación deportiva y, también, en su desarrollo personal.