Estadio online | ES | EUS
Menu

Fernando Ortega

Siete razones para practicar deporte regularmente

Junto con el inicio de año, la vuelta de vacaciones es uno de esos momentos en que programamos las actividades a realizar para el nuevo periodo que comienza. Si no tenemos la suerte de practicar una actividad física de modo regular, es el momento de decidirnos. El sentido común nos dice que la actividad que elijamos deberá estar acorde a la situación de la que partamos. Nunca será igual para dos personas con modos de vida diferentes. Si partimos de una vida sedentaria, el inicio deberá ser humilde, aumentando poco a poco su duración y más adelante su intensidad. Sería ideal consultar con el médico y realizar unos controles previos. Teniendo en cuenta estas premisas, una actividad física regular nos aportará:
1. Mejora del aspecto físico. La actividad física reduce la tasa de grasa de nuestro organismo, por aumento de su destrucción, al utilizarla como material energético. La tasa de destrucción de grasa aumenta con el ejercicio aeróbico, es decir, aquel que se realiza sin sensación de fatiga, o en otras palabras, el ejercicio que se podría practicar durante largo tiempo y manteniendo una conversación. Con el aumento de la actividad física, y a veces de modo casi inmediato, aumenta la tasa de tejido muscular, que contribuye a quemar más grasa aún, incluso durante el sueño. Por esta razón, en los primeros días de actividad física se suele aumentar de peso, por incremento muscular, sin que esto signifique aumento de grasa, dato que puede desanimarnos si no estamos advertidos al respecto. Podremos pesar más pero tendremos menos grasa.
2. Prevención de enfermedades. Una de las razones más comunes para la práctica deportiva suele ser el control del peso. Pero la obesidad no es la única enfermedad que prevenimos con el deporte. La hipertensión, la diabetes, arterioesclerosis, atrofia muscular, artrosis, osteoporosis, y así una larga lista, son patologías rechazadas con la práctica deportiva.
3. Curación de enfermedades. Aúnen el caso de haber contraído una de las enfermedades anteriores, el ejercicio puede y debe practicarse. Tengamos en cuenta que, incluso en enfermedades de alto grado de incapacitación, como puede ser el infarto de miocardio, el ejercicio es una de las herramientas que más se usan en la rehabilitación de estos pacientes. El beneficio sobre enfermedades respiratorias, digestivas y osteoarticulares, es evidente. Dentro de las patologías mentales el ejercicio es clave para la prevención y tratamiento de la temida depresión.
4. Hábitos de vida saludables. En todas las edades, la práctica deportiva conduce a actuaciones contrarias al uso de sustancias tóxicas, como el tabaco y el alcohol. Por regla general la práctica programada supone una vida más regular, con control de los alimentos perjudiciales, con normas de vida también regulares, en resumen, con una toma de conciencia de vida natural y beneficiosa. La indicación de este tipo de actividad en la infancia, es manifiesta.
5. Actividad para toda la familia. El tiempo y lugar del ejercicio puede coincidir para varios o todos los miembros de la familia, se practique o no, la misma actividad. Los beneficios de esta forma de actividad física son múltiples.
6. Incremento de la calidad de vida. La práctica regular de una actividad física conlleva una sensación de plenitud y bienestar estrechamente ligada a la producción de sustancias que actúan sobre el sistema nervioso produciendo estados de relajación placentera. Este estado se vive como una sensación de optimismo que nos ayuda en el camino de la felicidad.
7. Sociabilidad. Normalmente la actividad física se realiza con el concurso de otras personas, facilitando de este modo las relaciones humanas. Por último, podemos afirmar que los efectos positivos del ejercicio variarán en relación con la persona que los practique. En la infancia, el carácter educativo es el más importante. El deporte en la niñez crea individuos más sanos y sociables. En la vida adulta, impide el deterioro personal por la inactividad y previene enfermedades de la vejez cuando ésta llega, aumenta la calidad de vida y retrasa los efectos invalidantes de la edad.

Dr. Fernando Ortega