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Miguel Castellano

Cuidados para nuestra espalda

El dolor de espalda es un problema muy frecuente en nuestra sociedad, hasta el punto de ser una de las causas que generan mas consultas médicas en la actualidad, llegando a ocupar el segundo puesto en el “ranking” de motivos por los que se visita al médico de cabecera -después del consabido “resfriado” que ostenta el primer puesto de forma incontestable en los centros de salud. Según las estadísticas, entre un 70 y un 80% de la población en general ha padecido alguna vez un episodio de dolor de espalda y, además, un 10% de la población padece de forma crónica esta enfermedad. Nuestra espalda es una máquina muy compleja cuya función principal es dar soporte a las distintas estructuras el organismo por una parte, y dotarnos, por otra, de una serie de movimientos básicos -flexión, extensión , lateralizaciones y rotaciones- que nos permiten llevar a cabo una infinidad de acciones dinámicas para realizar las actividades básicas de la vida diaria. Esta gran capacidad de movimiento viene dada por el gran número de elementos que la componen. Pero cómo cualquier parte del organismo, sufre el proceso inevitable del envejecimiento –en realidad, empezamos a envejecer nada mas nacer- que cómo en otras partes de nuestra anatomía supone el “desgaste” de las distintas “piezas” de la que esta formada -¡cómo cualquier máquina!. Este desgaste puede ser especialmente marcado en dos elementos básicos de la espalda: el disco intervertebral -que en condiciones normales es una especie de amortiguador situado entre cada dos vértebras, que se adapta a cualquier movimiento o impacto que afecte a la misma, protegiendo de esta manera a la espalda de posibles lesiones- y las articulaciones posteriores vertebrales –conjunto articular que permite los distintos movimientos entre las vértebras. Si este fenómeno natural de degeneración progresiva lo potenciamos y aceleramos mediante el mal uso de la espalda -realizando movimientos bruscos, adoptando malas posturas, efectuando flexiones o rotaciones repetidas, cogiendo y transportando objetos de modo incorrecto...- las distintas estructuras que componen esa compleja máquina que es la espalda se deterioran mas rápida e intensamente pudiendo dar lugar a distintas alteraciones patológicas -artrosis, hernias y profusiones discales, contracturas musculares...- que se manifiestan en forma del ya mencionado dolor de espalda. El principal arma del que disponemos es la prevención. En este apartado, la Escuela de Espalda -Back School- es un método de educación y entrenamiento destinado a aprender los mecanismos de protección adecuados para prevenir el dolor de espalda en el individuo sano, y para que el sujeto que sufre este problema evite, en la medida de lo posible, la aparición de nuevos episodios y la progresión de la enfermedad. Su objetivo es potenciar la habilidad para que cada persona cuide por sí misma de su espalda, enseñándole los conocimientos adecuados sobre la misma y qué hacer para protegerla en la realización de las actividades más frecuentes de la vida diaria -cómo sentarse, cómo levantarse de la silla, cómo dormir, cómo coger un peso, cómo hacer las labores cotidianas de la casa, cómo realizar las distintas actividades del trabajo.... Igualmente, una buena corrección postural global contribuye a la correcta organización y equilibrio estructural de nuestro raquis. Además, debemos realizar ejercicio físico de forma regular. Cualquier actividad deportiva que nos resulte agradable, practicada frecuentemente, no sólo va a repercutir de forma positiva en nuestra salud en general, si no que va a mejorar el tono muscular y a la resistencia de nuestra espalda. Si además, realizamos periódicamente ejercicios de potenciación de los distintos grupos musculares que protegen nuestra espalda –músculos abdominales y músculos paravertebrales-y ejercicios de flexibilización general de la columna vertebral y los músculos de nuestras extremidades inferiores -glúteos, isquiotibiales, cuadriceps y gemelos la posibilidad de sufrir alguna lesión de espalda se reducirá de forma significativa.

Dr. Miguel Castellano