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Ana Herrezuelo

Ana Herrezuelo
Adicción a las apuestas deportivas

Las apuestas deportivas en la actualidad están generando alarma social, sobre todo en lo referente a la población adolescente y jóvenes. Se puede jugar a las apuestas deportivas de forma presencial, acudiendo a un establecimiento de juego (bares, salones de juego, casas de apuestas) o de forma online.

A principios de siglo aparecieron en Estados Unidos y Canadá las primeras empresas de apuestas deportivas online, que se expandieron por todo el mundo. A partir de la aparición de Internet y su incorporación a nuestra vida cotidiana, el juego online ha aumentado de forma importante. Jugar en red resulta más atractivo para algunas personas porque te permite jugar en tu casa, en soledad y sin que nadie te vea. En la actualidad, el móvil se ha convertido en un medio habitual de acceso al juego online, porque permite la inmediatez y la accesibilidad las 24 horas/día durante los 365 días/año. Por otro lado, es más fácil ocultar el comportamiento de juego, lo cual dificulta la detección.

En la Comunidad Autónoma Vasca en el año 2008 aparecen las casas de apuestas y la instalación de máquinas para apostar en locales de hostelería y establecimientos de juego. Las casas de apuestas propiciaron un nuevo reglamento de juego en Euskadi.
Según la ‘Encuesta sobre adicciones en Euskadi (2017)’ que realiza el Departamento de Salud del Gobierno Vasco, el 7,3% de la población vasca realiza apuestas deportivas. Los chicos jóvenes son los que más afición tienen por este juego, cuya práctica ha crecido un 6%. Preocupa la prevalencia de los chicos jóvenes, entre 15 y 34 años, ya que son los que más recurren a esta modalidad de juego.

Se considera que una persona ha desarrollado un comportamiento adictivo con las apuestas cuando pierde la capacidad de controlar dicha conducta, su vida gira en torno al juego y le invade esferas esenciales de la vida, poniendo en riesgo su salud, economía, trabajo, amistades…
Según el ‘Estudio sobre Prevalencia, comportamiento y características de los/as usuarios/as de juegos de azar en España (2015)’, hay un 70% de personas que juegan que no tiene problemas. Se aprecia un 6,3% de personas que muestran conductas problemáticas: un 0,9 son jugadoras/es patológicas/os, un 1% son jugadoras/es problemáticas/os y un 4,4% son jugadoras/es con algún tipo de riesgo.

Desde ASAJER, asociación que trabaja en el ámbito de las adicciones comportamentales y con la que colaboro desde hace 30 años, se aprecia que aproximadamente en torno al 20-25% de las personas que atendió en 2017 presentaban problemas con las apuestas deportivas.
Cada vez llegan personas más jóvenes. Se inician en la adolescencia y el proceso de desarrollo es más rápido en las apuestas deportivas (1-2 años). Se aprecian las siguientes características: sexo masculino y joven; aficionado al deporte y apuesta sobre todo a fútbol, baloncesto y tenis; competitivo e impulsivo; baja tolerancia a la soledad y el aburrimiento, así como a la frustración; gasto excesivo; vida normalizada; juego asociado al móvil; consumo de sustancias; obtención del dinero de la familia; inmadurez…

La publicidad, tanto en medios como prensa, radio, televisión e internet como en los equipos y competiciones deportivas, está generando mucho debate social, ya que se considera que, de la misma manera que no se permite publicidad del tabaco y alcohol, se tendría que hacer extensivo al juego ya que está incluido en el Plan de Adicciones del Gobierno Vasco.
Preocupa la invasión del juego en la vida cotidiana de las personas sin distinguir edades ni género. No necesitas salir de casa para buscar juego. Las personas menores de edad no están protegidas. Pueden estar conectadas a internet y ver publicidad de juego, pueden ir a ver a su equipo favorito y recibir publicidad de casas de apuestas.
En la publicidad de las casas de apuestas se trasmiten mensajes como ‘Apuesta por la emoción’, se recurre a deportistas de renombre y van dirigidos a hombres jóvenes. Fomentan valores como tener éxito asociado a tener dinero y conseguirlo sin esfuerzo, experimentar nuevas emociones y fantasear con alcanzar sueños a veces alejados de la realidad.

Ana Herrezuelo, psicóloga
ASAJER