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Yon Bárcena

Yon Bárcena
El ala delta consiste en volar como un pájaro, planear como un pájaro

Yon Bárcena lleva media vida surcando los cielos impulsado por su pasión por el ala delta, un entusiasmo que le gustaría infundir entre la juventud alavesa. El pasado mes de julio participó, junto a otros setenta competidores, en un nuevo Campeonato de España, en el que consiguió entrar en el grupo de seleccionables para los torneos de Europa y el mundo.

¿De dónde viene tu afición al ala delta?

Volar es uno de los sueños del ser humano y yo ya cuando era un chaval me pasaba el día mirando a las aves. De joven además me dediqué a una actividad que quiero recuperar en Vitoria-Gasteiz: los modelos aeronáuticos. Hacía aviones en papel y madera y los volaba. Pero cuando lanzaba un avión mi imaginación viajaba con él así que cuando fui mayor de edad aprendí a hacer parapente y poco después empecé a practicar ala delta.

¿Cómo describirías este deporte?

El ala delta consiste en volar como un pájaro, planear como un pájaro. De hecho la senda de planeo, el rendimiento aerodinámico de un ala delta es muy similar al de un águila o un buitre. Cuando volamos con aves, nuestra velocidad es similar a la suya, volamos con ellos. No tenemos motor, dependemos exclusivamente de encontrar corrientes ascendentes (térmicas) para obtener energía potencial y luego poder planear, viajar lo justo para volver a encontrar otra corriente ascendente y volver a ganar altura.

¿En qué consiste una prueba de competición?

Cada día depende de las condiciones meteorológicas. En función de esto se pone una prueba que puede rondar los 100 o 120 km de distancia y que normalmente está marcada por balizas (un pueblo, la cima de una montaña, un cruce de carreteras…). Un track obtenido con el sistema GPS que llevamos en vuelo permite reconocer si hemos completado el trazado. En competición podemos llegar a volar a una altura de 2.000 o 3.000 metros, nuestro límite lo ponen las corrientes de aire ascendentes. Completar el recorrido es muy difícil y generalmente no lo suele lograr más de un 15% de los participantes pero en el caso de no llegar a gol a cada piloto se le contabilizan los kilómetros completados.

¿En qué radica la mayor dificultad en el vuelo?

La dificultad básica es conseguir encontrar las térmicas y coger altura. La senda de planeo de un ala delta es de 1-10, por cada metro de ascensión avanzamos diez. Por lo tanto, si la prueba es de 100 km necesitas acumular 10.000 metros de ascendencias y no siempre es fácil encontrarlas. Interpretar el cielo y sus colores, el terreno y el vuelo de las aves es fundamental. El manejo del ala delta es muy intuitivo; es el único aparato de vuelo que no tiene mandos aerodinámicos, el desplazamiento se logra con el movimiento de tu propio cuerpo; así se logra una pequeña deformación de las alas, muy similar a las alas de las aves.

¿Cómo te preparas para practicar esta disciplina?

El mejor entrenamiento es volar, sin duda, pero este deporte es muy intenso desde el punto de vista mental. Hay que tomar decisiones constantemente. En cuanto a la cuestión física, es importante estar en forma ya que tu cuerpo es el timón del ala delta. Yo por ejemplo nado, hago montaña, etc. No estar en forma puede ser peligroso porque el agotamiento físico y mental te puede llevar a tomar decisiones equivocadas.

Mirando al futuro, ¿qué retos deportivos te planteas?

En 2015 competí con la selección en el Campeonato del Mundo en México, lo que me permitió entrar de lleno en el máximo nivel y llegar quizá a lo más alto que podría llegar. Ahora tengo retos más personales como atravesar los Pirineos volando.

¿Qué te ha aportado el ala delta?

Es una pasión y por lo tanto quizá la explicación no sea muy racional. Te sitúa en una relación muy directa con la naturaleza, de la que obtienes sensaciones únicas. Te hace sentir la verdadera medida de lo que somos en el medio natural. Lo mejor es que con el ala delta realmente vuelas como un pájaro. Con la experiencia hay momentos en los que incluso dejas de pensar racionalmente y trabajas intuitivamente.

¿Recomendarías este deporte a los más jóvenes?

Si, por supuesto. Pero más allá del ala delta o volar, quiero emprender un proyecto para inculcar a los jóvenes alaveses el mundo de la aeronáutica, lo que yo viví de pequeño. Aprender a hacer aviones, a analizar el proceso del vuelo…

Quizá sea un deporte poco conocido y, por ende, poco practicado…

Somos muy pocos, sí, mantiene el pulso gracias a cuatro locos apasionados que seguimos ahí. Este deporte nació en los años 70, en los 80 tuvo repercusión, pero en los 90 apareció el parapente y desvió mucha de su atención. Es por ello que el ala delta no cuenta con muchos aficionados jóvenes aunque en Euskadi tengamos buenas condiciones para esta práctica: Orduña, Orio o Sopelana son idóneos para su práctica. También es verdad que exige cierto sacrificio. Nadie puede volar como quien coge una bicicleta o se va a nadar un día. Los riesgos son mayores y precisa de dedicación y mucha preparación.

Eres asiduo al Estadio, ¿qué instalaciones utilizas más?

Sobre todo la piscina, entreno habitualmente allí.

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Perfil:

Un lugar de Vitoria-Gasteiz: Olarizu
Playa o montaña: Diría que mar y cielo
Un libro: ‘El Principito’ de Antoine de Saint-Exupéry o ‘Juan Salvador Gaviota’ de Richard Bach
Una película: Cualquiera de Miyazaki
Deportista al que admiras: Todas/os aquellas/os que se hayan atrevido a dedicar su vida a su pasión
Tu mayor virtud: La mayor virtud y el peor defecto: el perfeccionismo