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José Manuel Sánchez

José Manuel Sánchez
¿Cuánto dinero del deporte profesional llega a sus bases?

Kirolaren antolaketa ereduak Europan, eta bereziki Espainian, piramide forma du. Piramide horren oinarrian, amateur mailetako klubak daude; eta tontorrean, kirol profesionala. Lehiaketetan izaten diren igoera eta jaitsiera sistemek mailen arteko lotura bat badagoela erakusten dute. Kirolaren antolaketa azpiegiturari alde horretatik begiratuta, errazago ulertuko dugu ereduaren sostengagarritasuna, azken buruan, oinarriaren sendotasunean datzala.

El modelo organizativo del deporte en Europa y, particularmente, en España tiene una estructura piramidal. La base de la pirámide la conforman los clubes aficionados y en la cúspide se sitúa el deporte profesional. Los sistemas de ascenso y descenso que caracterizan a las competiciones permiten establecer un vínculo entre los distintos niveles de la competición. Visualizar de este modo la estructura organizativa del deporte permite entender que, en última instancia, la sostenibilidad del modelo en su conjunto depende en gran medida de la solidez de la base.

Esa solidez se ha visto erosionada por la última crisis económica que ha afectado sensiblemente a las fuentes de financiación que tradicionalmente aportaban el sustento financiero del deporte base (los propios practicantes, subvenciones públicas, patrocinios o donaciones privadas). Ante la merma que han sufrido estas fuentes, la viabilidad del deporte base dependerá en mayor medida del apoyo financiero que directa o indirectamente reciba de los niveles en los que se generan recursos económicos. Es decir, financieramente hablando, el deporte profesional no puede dar la espalda al deporte base, de ahí la necesidad de establecer mecanismos de solidaridad vertical (entre los distintos niveles del mismo deporte) y horizontal (entre distintos deportes) que contribuyan a la sostenibilidad del modelo.

Aunque no es fácil ofrecer una cifra exacta del dinero del deporte profesional que va a parar a sus bases, sí es posible identificar los principales mecanismos a través de los cuales se canalizan fondos. Dichos mecanismos están, en su práctica totalidad, vinculados al fútbol profesional. En este sentido, cabe destacar el papel de los derechos de retransmisión televisiva. La aprobación del Real Decreto que regula la comercialización de los derechos de explotación de contenidos audiovisuales de las competiciones de fútbol profesional supone la implantación de la venta centralizada de los mismos y establece criterios de reparto que suponen la introducción de elementos de solidaridad. Concretamente, destaca el 1% que recibe la Real Federación Española de Fútbol como contribución solidaria al fútbol aficionado. Además, el 10% de la comercialización de los derechos audiovisuales correspondientes a la Copa del Rey y de la Supercopa, cuyo titular es la RFEF, tienen como destino la promoción del fútbol aficionado y los equipos de categoría no profesional que participen en la competición.

Por otro lado, las operaciones realizadas en el mercado de fichajes constituyen la base de los mecanismos de compensación por formación y de solidaridad. En el artículo 21 del Reglamento de la FIFA se establece que si un jugador profesional es transferido durante el período de vigencia de su contrato, el club comprador, retendrá un 5% del importe total de la indemnización de transferencia y lo distribuirá entre todos los clubes en que el futbolista haya jugado entre los 12 y 23 años de edad, según unos criterios prefijados.

Además de los anteriores canales, un porcentaje de la recaudación del impuesto sobre actividades de juego vinculado las quinielas (4,55%) le corresponde a la RFEF y debería destinarse a la inversión en categorías no profesionales. Por otra parte, está en vigor el Convenio Liga de Fútbol Profesional y RFEF que contempla una aportación de la LFP al fútbol base.

A modo de diagnóstico, parece indudable que actualmente los fondos transferidos desde el deporte profesional a sus bases son insuficientes y, además, los procesos de canalización de los mismos adolecen de falta de transparencia. Como posibles medidas para paliar la insuficiencia, parece razonable revisar al alza los porcentajes que se aplican a las distintas fuentes de ingresos vinculadas al deporte profesional, potenciar los mecanismos de solidaridad horizontal entre diversos deportes y explotar más sistemáticamente los grandes eventos deportivos en beneficio del deporte amateur. En cualquier caso, todo ello debería ir acompañado de una mejora en la transparencia así como del establecimiento de mecanismos de supervisión y control que eviten fraudes y garanticen que los fondos lleguen a sus destinatarios.

José Manuel Sánchez
U. A Coruña