Estadio online | ES | EUS
Menu

Mallos de Riglos

Mallos de Riglos
La previsión metereológica jugaba en nuestra contra y nada más lejos de la realidad fue peor todavía. Nos montamos en el autobús a las siete de la mañana con la esperanza de un día de claros y lluvias. Al llegar a Riglos nos esperaba una nevada copiosa.

La previsión metereológica jugaba en nuestra contra y nada más lejos de la realidad fue peor todavía. Nos montamos en el autobús a las siete de la mañana con la esperanza de un día de claros y lluvias. Al llegar a Riglos nos esperaba una nevada copiosa.

Comenzamos la caminata bordeando el Mallo Pisón. Nos pudimos deleitar con la majestuosidad de sus paredes y haciendo un breve repaso de sus audaces primeras escaladas. Entre Pisón y Mallo Firé tomamos la senda que nos condujo al collado del circo de verano con una intensa nevada como compañera. Sin poder desanimarnos por la belleza del entorno llegamos a la cabaña de la Roseta.

Desde aquí, empezó el descenso por la parte trasera de la Visera y el Mallo Colorado. Poco a poco para evitar resbalones y para poder sacar fotos llegamos al final de la travesía. Esta vez la tuvimos que resumir a los Mallos grandes.

Mojados pero satisfechos nos calentamos en el refugio de Riglos donde atentamente pudimos comer y tomar algo caliente. Tras entrar en calor nos montamos en el autobús para realizar el camino de vuelta. Un gran día especial y diferente por los Mallos de Riglos.

Galería fotográfica