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Franchek Drobnic,

Franchek Drobnic,
Importancia del ejercicio en el desarrollo y el aprendizaje

El ejercicio es inherente al desarrollo del ser humano. Estamos necesitados de movimiento para crecer y, en cierto modo, diseñados para realizar una actividad física que nos mantenga. Nuestro cuerpo se dispone como una estructura arquitectónica de huesos que se unen por las articulaciones y se mueven y desplazan gracias a los músculos en busca de alimentos, agua y otros seres similares con los que convivir y socializar con el objeto, además, de mantener la especie. Por ese motivo la actividad física es necesaria para crecer bien.
Cuando los astronautas vuelven del espacio presentan unos músculos débiles y unos huesos frágiles. Los sujetos que por un accidente, lesión o enfermedad deben guardar cama o mantener una parte de su cuerpo en reposo o inmovilizada, pierden no sólo la masa muscular y la fuerza sino cualidades nerviosas y de control. Las acciones son menos coordinadas, limitadas, imprecisas y se magnifican en función de la superficie afectada.
Las niñas y los niños, pero también las y los adolescentes, adultos y mayores de 45 años, edad en la que empezamos a envejecer, queramos o no, necesitamos hacer ejercicio. El ejercicio y el juego potencian el desarrollo físico y estructural, pero también aquel desarrollo del sistema que gobierna el movimiento para el que estamos preparados originariamente. Y tal como crece, se desarrolla y mejora ese sistema nervioso central, lo hace todo lo relacionado con él: la atención, la memoria, la agilidad de respuesta, la vista, la percepción de uno mismo en el espacio y en relación con el entorno, el olfato, el gusto... En definitiva, con el ejercicio y el juego, y más adelante con el deporte, se optimiza nuestro valor como seres vivos y en la medida que aprovechemos los valores propios de la ley natural y del deporte elegido, adquirimos valores que nos ayudan a ser mejores personas.
Una de las cualidades importantes, y que se traslada de lo mencionado con anterioridad, es que la persona que hace un ejercicio continuado, y se divierte haciéndolo, mejora su desarrollo. Este aspecto es bien conocido en relación a la condición física. El practicante adquiere un aspecto saludable y es más fuerte, resistente y ágil que antes. También lo es en otros ámbitos. Uno de ellos es el aprendizaje durante la infancia y adolescencia, en el periodo adulto quizás algo menos, pero de nuevo muy primordial en la senescencia. Los escolares que hacen deporte, rinden más y mejor en los estudios, atienden más, leen mejor, y no solo obtienen mejores notas sino que se sienten más felices, su autoestima es mayor y tienen más confianza en sí mismos. Por otra parte los ‘deportistas’ son menos obesos, comen mejor, enferman menos y desarrollan menos problemas cardiovasculares cuando son mayores. Para las niñas y niños, los mayores de 45 años, pero sobre todo para las personas de más de 60, la práctica de una actividad física continuada, estructurada en el tiempo y sobre todo, divertida o distraída, ralentiza la disminución de la memoria e incluso la mejora y de algunas aptitudes neurocognitivas propias del envejecimiento.
La razón es que el ejercicio potencia una relación apropiada con el entorno ambiental y con los seres que están participando, promueve la génesis de terminaciones neuronales, los contactos de unas células nerviosas con otras, la necesidad de nuevos vasos sanguíneos y la mayor presencia y bien modulada de neurotransmisores para generar una actuación, movimiento y relación óptima y agradable al objetivo. Es decir, hace que nuestro ordenador funcione bien, como se espera de él. Mayor velocidad de procesamiento de ideas, de la memoria de trabajo, de la atención y en definitiva de la obtención de recursos para solventar situaciones. Claro que también estudiar es necesario para obtener calificaciones adecuadas. En definitiva, debemos fomentar el juego y el deporte, divertido y activo, para conseguir un desarrollo óptimo, y para que tengan mejores notas. Ahora ya no podemos decir: “¡Si no apruebas te quedas sin deporte!”, sino “haz el favor de estudiar más.”

Dr. Franchek Drobnic, CAR Sant Cugat