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Mikel Izquierdo

Mikel Izquierdo
Ejercicio anti edad

Orain inork ez du ariketa fisikoaren efektu osasungarriez zalantza egiten, hala prebentzioaren arloan nola tratamendu mediko askoren laguntzaile gisa. Ez eta bizi kalitatea eta buruko osasuna hobetzean dauzkan efektu positiboez ere. Hala ere, praktika mailek baxuak izaten jarraitzen dute.
Parece que a estas alturas nadie duda de los efectos saludables del ejercicio físico, tanto a nivel preventivo como a nivel coadyuvante de muchos tratamientos médicos. Tampoco de sus efectos positivos en la mejora de la calidad de vida y la salud mental. Sin embargo, los niveles de práctica siguen siendo bajos. ¿Qué podemos hacer si, siendo optimistas, un 50% de la población es sedentaria? Los resultados de la última encuesta nacional de salud enfatizan la necesidad de inculcar la actividad deportiva en nuestra sociedad, en la que de cada 100 personas mayores de 18 años, 17 padecen obesidad y 37 presentan sobrepeso, y de cada 10 niñas/os y adolescentes entre 2 y 17 años, dos tienen sobrepeso y uno obesidad.

La mayor parte del consumo de recursos sanitarios y sociales se concentra en la fase final de la vida. Las personas mayores constituyen más del 40% de la demanda hospitalaria del SNS, y los costes asociados a su atención sufren un continuo aumento. ¿Tenemos claro que la actividad física reduce el gasto sanitario? Las personas sedentarias en Estados Unidos cuestan de media 1.100 € más por año que las personas activas y tan sólo en el Estado de California los gastos por inactividad ascienden a 29 mil millones en 2005. En España se ha publicado recientemente un estudio que muestra una reducción significativa en el número de visitas a los centros de salud de las personas que participaron en un programa de ejercicio físico en relación al número de visitas realizadas por una población físicamente inactiva. Otro estudio indica que por cada euro invertido de forma exclusiva en promoción deportiva se produce un ahorro de 50 € aproximados en salud acumulados durante 15 años. Estos estudios también observan un gran ahorro en el coste sanitario y en la prevención de nuevas enfermedades asociadas al sedentarismo.

A nivel científico cada vez está más claro que los efectos del ejercicio son similares a los que producen los medicamentos o incluso mayores, sin apenas efectos adversos en la prevención de la enfermedad cardiovascular: En algunos casos, ¿conocemos que la práctica de actividad física es más efectiva en el tratamiento de algunas enfermedades y reducción del riesgo de muerte que una simple pastilla? Comparado con los medicamentos, el ejercicio tiene un bajo coste y apenas efectos adversos. Para quien todavía no termine de entenderlo, los últimos estudios afirman que cada minuto invertido en hacer deporte y estar activa/o produce un retorno de hasta 7 minutos más de vida; el hecho de estar más o menos en forma y en el peso adecuado puede suponer una expectativa de vida de al menos 7,2 años más; media hora de ejercicio seis días a la semana, sin importar el tipo y la intensidad, reduce el riesgo de muerte por cualquier causa en un 40%, es decir, tanto como dejar de fumar; y la práctica de ejercicio físico para el desarrollo de la fuerza muscular puede hacer que la capacidad funcional de una persona mayor de 70 años mejore hasta ser similar a las de alguien 20 años menor.

¿Y en qué consiste esto de promover la práctica de actividad física para que revierta en beneficios en la salud? No son objetivos muy difíciles de conseguir: por ejemplo realizar 30 minutos diarios de actividad física moderada, quemar 150 kcal diarias, andar 10.000 pasos diarios o realizar un programa de tipo multicomponente que englobe ejercicios de resistencia, flexibilidad, equilibrio y fuerza. Esta es una de las combinaciones más eficaces para reducir la incidencia y el riesgo de caídas, morbi-mortalidad y prevenir el deterioro funcional y la discapacidad, principales efectos adversos de la fragilidad asociada al envejecimiento.

Sin embargo, a pesar de la abrumadora evidencia científica, la sociedad todavía no termina de tener claro que la actividad física mejora la salud. ¿A qué se espera para la prescripción del ejercicio físico como una medicina? ¿Para cuándo se extenderá la 'receta deportiva' a todo el sistema sanitario -como viene haciendo Osakidetza en la comarca de Uribe en Bizkaia-, por ejemplo prescribiendo la práctica de ejercicio físico dos días a la semana para la prevención y tratamiento de enfermedades cardiovasculares y otras enfermedades crónicas como del declive de la capacidad funcional? Todavía nos queda camino por recorrer… nunca mejor dicho.

Mikel Izquierdo, U. Pública de Navarra