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Berta López

Berta López
El secreto del deporte: la compañía

Kirolaren sekretua kontatuko dizut: bakarrik ez zaudela jakitea, munduarekin harremanetan zaudela. Guztiok honetan ari garela. Mendian atzeraelikadura amaigabea esaten zaiona da; batek lo egiten duenean, bestea zaintzen ari da. Zalantzarik gabe kirolak balioak sortzen ditu. Sekula eta betiko aritu ninteke haiek zerrendatzen. Zalantzarik gabe, kirolaren ezkutuko giltzarria talde giroa da.


Me gusta pensar que hacer deporte es crear, poner el cerebro al servicio de mi cuerpo, no al revés. Pintar un cuadro, escribir un verso, escalar una montaña… Por supuesto que se usa la mente, pero al servicio del que sabe de verdad, del que fluye sin esfuerzo con la esencia de lo que va a crear. Al servicio del cuerpo.

Un gran enemigo de la creatividad es la comparación con los demás, el individualismo mal entendido. Una vez pregunté a un niño si alguna vez había creado algo y me respondió: “Sí, tuve una idea mágica gracias a la idea de mi amigo Iker”. Si todos somos creadores, ¿por qué limitar la creación a la de una/o misma/o cuando el conjunto de capacidades suma infinito?, ¿por qué no ‘crear en espiral’?

Incluso los grandes alpinistas que han subido en solitario y sin oxígeno la cara más difícil de la montaña, tienen detrás todo un equipo que ha velado por que se den las condiciones necesarias para realizar semejante reto. Personas que, como un puzzle de cientos de piezas, son todas y cada una de ellas necesarias. Si falta alguna, el puzzle no está completo. Quizás haya unas piezas más llamativas, seguramente sea necesaria la figura de un líder que concilie las diferentes personalidades, que inspire o se destaque cuando sea necesario; pero para que el resultado sea una sinergia superior a la suma de las partes por separado (1+1=3), la individualidad de cada pieza deberá ser respetada. Todas las figuras del puzzle están creando hacia un objetivo en común, creando en espiral. Todas suman, todas ganan.

El deporte es como el amor –de hecho, es capaz de desarrollar ese valor a raudales–. ¿Cómo es posible crear la unidad de pareja sin perder la unidad como persona? El amor es la fusión de individualidades para crear una sola, más poderosa que la mera suma de sus miembros pero también son personas individuales orientadas hacia una misma meta, objetivo que logran precisamente por mantenerse individuales. Un templo es la unión de columnas, siendo cada una de ellas indispensable e independiente.

La unidad como unión del talento individual se consigue a partir de la unidad de cada persona, por lo que los conocimientos adquiridos colectivamente siempre respetarán la individualidad de cada compañera/o y el beneficio siempre será tanto para la comunidad como para cada una/o de sus miembros. La diferencia de cada persona trabajando por un mismo objetivo hace la complexión. El resultado de crear en compañía siempre es superior al de crear individualmente. Por esto mismo compartir crea valor.

Hace unos años el alpinista Iñaki Ochoa de Olza quedó aislado en el monte Annapurna a 7.400 m. de altitud, circunstancia incompatible con la vida. Entonces, sin tiempo para equiparse bien porque Iñaki se moría, un grupo de montañeros de diferentes partes del mundo no dudaron en jugarse la vida por un amigo y protagonizaron de manera espontánea un intento de rescate único en el Himalaya que fue grabado en el precioso documental ‘Pura Vida’. A la pregunta de por qué participó en el rescate de una persona que ni siquiera era de su equipo o nacionalidad, Denis Urubko respondió: “Somos de un solo país: montañas”.

Te voy a contar el secreto del deporte: saber que no estás sola/o, que te relacionas con el mundo. Que todas/os estamos en esto. Es lo que en montaña se denomina retroalimentación infinita, cuando uno duerme el otro vigila.

Con ese secreto se accede, entre otros, a dos de los mayores tesoros: la motivación y el refuerzo, claves de la adherencia. Saber que este secreto hace tan poderosos a los que lo poseen nos llena de deseos de compartirlo con nuestra gente, accediendo entonces a otro tesoro del que ya hemos hablado: el amor.

Decididamente el deporte crea valores. Podría tirarme una eternidad enumerándolos. Decididamente el secreto del deporte es la compañía.


Berta López
SOS Himalaya